Casar de Caceres

27/8/11

LA TENCA EN CASAR DE CÁCERES

Esta especie piscícola, propia de nuestra tierra, merece sin duda alguna un espacio particular dentro de nuestra gastronomía. Quien no ha tenido la ocasión de degustar un plato de tencas fritas o “escabechas” y darse cuenta de la calidad culinaria de la tenca, pez muy extendido por las charcas y embalses de la región.
Si hablamos desde un punto de vista natural, la tenca es un ciprínido que habita en aguas remansadas y quietas, donde busca comida (invertebrados acuáticos) removiendo el fango del fondo. Su cuerpo es ancho y está recubierto de pequeñas escamas y de una sustancia gelatinosa protectora, posee un par de barbillones junto a la boca y aletas muy redondeadas. En Extremadura se cría en las charcas tenqueras de pequeño y mediano tamaño, no así en pantanos o grandes embalses; la práctica de la pesca de este ciprínido tiene mucha aceptación entre los pescadores de la región.
En Casar de Cáceres, y otras localidades cercanas como puedes ser Arroyo de la Luz, Aliseda, Brozas o Talaván, ha sido muy tradicional siempre y apreciada la pesca deportiva y prueba reveladora de ello es la existencia de la Sociedad de Pescadores de Casar de Cáceres que supera ya de sobra los cuatrocientos socios. La tenca se pesca la mayor parte de ella en la charca, si bien hay personas que las crían en charquetas particulares. Vista la buena expectativa de mercado que ha cobrado este pez, actualmente existe una piscifactoría que surte, además de la charca y los pantanos, de tencas a toda la zona.
Gastronómicamente la tenca tiene un valor indiscutible, es un pescado blanco, con pocas escamas y carne fina, que la hace al paladar un plato de fama justificada. No en vano al Casar acude mucha gente de fuera para degustarla, especialmente durante las Fiestas de Ramo, sin olvidarnos tampoco de la Torta del Casar. Es frecuente comer tencas fritas en los bares, lugares donde también se rifaban tencas hasta no hace mucho tiempo.
La importancia, aceptación y reconocimiento popular que siempre ha tenido este pez ha hecho que a finales de agosto se celebre en la Mancomunidad Tajo Salor la conocida Fiesta de la Tenca, evento de carácter turístico organizado bajo el patrocinio del Patronato de Turismo, Alimentación e Industria de la Junta de Extremadura. Cada año una de las localidades que constituyen esta Mancomunidad se ocupa de organizar esta jornada, donde el protagonista es la tenca, organizándose alrededor de ella diversos actos festivos, lúdicos y culturales.
La forma más tradicional de cocinarse es frita en abundante aceite de oliva muy caliente, o bien en escabeche. La cocina moderna ha creado una variedad  de platos “exóticos” en los que se combinan la tenca con la torta del Casar y una variedad de alimentos (como el cangrejo, la naranja etc.). Los platos de tencas no suelen faltar en las Fiestas del Ramo, en las bodas de antaño y otros acontecimientos que se celebran durante el año. Así mismo se organiza un concurso gastronómico donde buena parte de los platos presentados incluyen a la tenca como producto básico.



22/8/11

El Antropomorfo del Casar de Cáceres



Emplazamiento original


Esta estela está considerada deépoca tardorromana aunque para algunos es celtibérica, localizada y dada a conocer hace unos 35 años por el druida Cauceno, quien la encontró empotrada en el muro perimetral del cementerio de la localidad del Casar de Cáceres. Su rara cabeza, sonriente, con cabellos en forma de casco y ojos achinados, sus abultados hombros y las gruesas botas altas que calza, han desatado la imaginación de muchos y el interés de algunos epigrafistas e historiadores que no acaban de descifrar de forma definitiva la inscripción que lleva grabada en el pecho y dice así: I.D.T./ N.I.N./ILVCIA/ SP.N.A./ SVB.DIE/ CH.A./ S.N.

Acerca del significado de las inscripciones existen diversas teorías, pero todas ellas confluyen en desconocer el significado del grabado de la estela. La única palabra completa que se ha podido analizar es “ILVCIA” (ILUCIA) la cuál aparece rotulada a la altura del pecho y que según el geólogo Juan Gil puede tener su raíz en “Lux-lucis” o dicho de otro modo, luz.

Esta inscripción sobre antropomorfo del Casar de Cáceres fue estudiada ya por Ricardo Hurtado de San Antonio; de hecho, y sin duda por su singularidad, su imagen preside la portada de su obra sobre los epígrafes cacereños, publicación esta que, aunque en algunos puntos pueda ser -y haya sido, de hecho- revisada, sigue siendo manual de referencia para todo aquel que se quiera introducir en el estudio de la epigrafía alto-extremeña.

                                                            En el museo de cáceres

13/8/11

ENTRE PASTIZALES Y RIBEROS

Saliendo del Casar por el Ejido de Abajo, caminando hacia el Este por cualquiera de los caminos, ya sea Sancho Gil, o los de los Santos --- San Caín o San Benito---, se atisban hondos los riberos del Almonte y del Guadiloba, un paisaje agreste que contrasta con la tierra llana, ligeramente alomada en que se encuentra enclavada la población de Casar de Cáceres. Los riberos, como así los conocemos, y el llano, destinado a pastos, dan forma al paisaje casareño. Además la pequeña extensión de dehesa boyal y los encinares de la Jara, asociados a una vegetación típicamente mediterránea, completan nuestro entorno natural. Lugares como Bando o Sancho Gil se resistieron al hombre, quien decidió centrar su esfuerzo en cultivar las tierras más fértiles de las Aceras, la Dehesilla o la Zafrilla, o bien pastorear sus ganados por los Descuajados y Arenal de Valdespino. Los riberos reflejan un medio deshumanizado, con bosque de encinas carrascas, acebuches y enormes cantiles de pizarra que se inclinan agudamente sobre el lecho del rio. El llano es la ausencia de vegetación, la presencia de las peñas y los nutricios pastos que alimentan a una numerosa cabaña ganadera.
Geográficamente, no así administrativamente, el termino está delimitado por los riberos del Almonte y su afluente, el Guadiloba, al Este, donde se encuentran los lugares de la Higuera, Bando y Sancho Gil; por tierras berroqueñas de Garrovillas al Norte, con los sitios Peñas de la Atalaya, la Perala y los Baldíos de Garrovillas; por la sierra de Santo Domingo al Oeste, y por las tierras llanas de Cáceres al Sur. Dentro del término no hay elevaciones del suelo destacables, si acaso el Pico del Águila, con unos 510 m. sobre el nivel del mar, el punto más alto del pueblo. La torre de la iglesia está a 369 m., por lo que la diferencia de altitud no es muy acusada.
Se suele llamar –según ciertos estudiosos – al suelo que pisamos la Penillanura Trujillano-Cacereña, o asimismo Tierra de Cáceres o Llanos de Cáceres. Los campos cacereños son en casi su totalidad llanos, con horizontes muy lejanos, ofreciendo un paisaje suave y con pequeños cerros, con zonas de dehesa de encina y alcornoque, zonas dedicadas a pastos y baldíos, y otras que se plantan de avena, centeno, cebada y trigo. Solamente pequeñas sierras y los ríos, encajonados en la llanura, varían la monotonía del paisaje. Así es para nosotros el Casar, llano, con cerros, al pie de solitarios riberos, hace siglos descuajados de vegetación para proporcionar terrazgo a sus labradores y pastizales a sus rebaños de ganado.

LA TIERRA DE CASAR DE CACERES

A dos leguas de Cáceres  Casar de Cáceres ha sido y es un referente en las comunicaciones del Oeste peninsular.  A seis millas romanas de la colonia Norba Cesarina, la calzada romana “Vía de la plata”, la cañada Real Soriano Occidental y el Camino Real de Andalucía a Castilla pasaron por su calle Larga. Ahora quedara flanqueado por la carretera N- 630 y la “Autovía de la plata”. Nadie podrá poner en duda que el pueblo de Casar ha estado siempre muy bien situado en una tierra de paso, mirando de frente a un entramado de vías de comunicación entre pueblos y formas de vida. Nuestro presente ha sido concebido y engendrado por obra y gracia de la tierra que ocupamos; es el resultado inequívoco del pensar y sentir de gentes que pisaron y labraron con sumo esfuerzo la forma actual de Casar de Cáceres. Por lo tanto, téngase en cuenta y no se eche en olvido que lo que hoy son los casareños se lo deben en gran medida a la tierra que pisan, a quienes la trabajaron con tesón,.. Y luego a los avatares de los tiempos.
Seguramente coincidirá el lector que la situación de una población significa algo más que unas simples coordenadas geográficas ( Casar de Cáceres está situado a 37º 33’ y 40” de longitud y 6º 24’ y 55” de latitud),que las mismas no reflejan el paso de legionarios aguerridos por enlosadas calzadas, el transito pecuario de merinas y vacadas por las cañadas reales, el paso de carruajes y comerciantes en un azaroso ir y venir por tierras difíciles y llenas de salteadores, la presencia de artesanos curtidores a la orilla de un pequeño regato, etc. Son, por el contrario, nuestras circunstancias históricas las que transformaron a una aldea pujante en los tiempos medievales en un pueblo prospero. Y probablemente y por circunstancias históricas, siempre al abrigo de una capital de provincia que le proporciona un patrón de desarrollo que los casareños han hecho compatible con su idiosincrasia y forma de ver la vida.
Y no solo está cerca la capital. Casar de Cáceres se encuentra lindando a tierras que labraron los entresijos del fuero de Cáceres: los cuatro lugares al otro lado del Almonte; las Navas del Madroño y Garrovillas de Alconétar pasando las riberas del Araya; Arroyo del puerco, Malpartida de Cáceres y Aliseda al pie de los alcornocales y encinares de la Sierra de San Pedro, aldeas y villas unidas entre sí por callejas hoy mudas y abandonadas a la suerte del olvido, pero unidas por un pasado colectivo común definido en lo que históricamente recibió el nombre de la tierra de Cáceres.
Por si fuera poco el lugar de Casar de Cáceres, una de las aldeas más famosas, realenga y de behetría que tiene el Rey de España, es una llanura, con declinación al norte de la vertiente de las aguas de casi todas sus calles, las que son muy hermosas por su rectitud, longitud, amplitud, bella disposición, unión y comunicación unas con otras a distancias proporcionadas.
En definitiva, el denominado históricamente lugar de Casar constituye un núcleo de población bien comunicado con sus alrededores y que ha propiciado una relación armoniosa entre su situación física y la gente que desde los primeros tiempos han venido asentándose en la misma.