Casar de Caceres

29/6/13

La manta

Lo que nos distingue como país no es el sol ni la tortilla de patatas sino la manta. Es cierto que el edredón se está abriendo paso, especialmente desde que conocimos los Ikea y descubrimos que hay otro mundo más allá de las estanterías Billy y los futones, pero aquí a la manta le tenemos verdadero apego: están las zamoranas, las de algodón, esas acrílicas de sofá para ver Las Bandidas y, por supuesto, las de tirar.

 Estas últimas son famosísimas. Desde que Roldán las pusiera de moda hasta la más reciente de Diego Torres, el socio de Urdangarin que con sus e-mails dosificados ha patentado la manta 2.0, cada nuevo caso de corrupción incluye un capítulo especial en el que el protagonista amenaza con tirar de la susodicha con gran alarma colectiva. Como no podía ser de otra forma, al clásico deshabillé se ha sumado Luis Bárcenas, del que ya se venía diciendo que la suya era de cama de matrimonio y que si tiraba de ella muchos quedarían –bastantes lo han hecho ya- con las vergüenzas al aire.

 Curiosamente, la que hemos visto en manos del ex tesorero es la más parecida a las mantas que acuñaron la expresión, esos lienzos que se colgaban en las iglesias siglos atrás con una relación pormenorizada de judíos conversos, con la diferencia de que aquellas listas se hacían para que los que allí figuraban y sus descendientes no recibieran ni agua por “impuros” mientras que la de Bárcenas da cuenta de los dirigentes del PP que no han dejado de llevárselo a manta de Dios por ser, precisamente, la ‘pata negra’ de la derecha española.

El encarcelamiento del hombre de las patillas tiene al PP muy alborotado, ya que en el pandemonio de sobres, sobresueldos, gastos de representación, préstamos a tipo cero y a fondo perdido y ayudas a la rehabilitación de viviendas y chalés nadie sabe muy bien qué se ha repartido, a quién y dónde, y el temor a que aparezcan cuentas en Suiza, recibís de ‘fondos reservados’ y latrocinios diversos de los que hubieran podido beneficiarse próceres del partido ha sido una constante diaria.

 Este temor hace posible entender el trato privilegiado que Bárcenas ha recibido del PP, por cuya inocencia –“nadie podrá probar que no es inocente”- Rajoy ha puesto la mano en el fuego tantas veces que sorprende que la extremidad del presidente no sea ya un muñón irreconocible y tiznado. Únicamente el pánico a que cantara la marimorena explicaría que, tras más de cuatro años de instrucción judicial, haya seguido cobrando del partido hasta enero, ya fuera salario o esa indemnización diferida finiquitante que tan famosa hizo a Dolores de Cospedal. Por cierto que, para evitar correr la suerte de esos actores a los que sólo se recuerda por una serie de televisión, la secretaria general trata de superarse, aunque sea con comunicados como el de ayer en el que se valoraba en 17 palabras el ingreso en prisión: “El Partido Popular manifiesta, como ha hecho siempre, respeto a las decisiones judiciales en todos los procedimientos”. Bravísimo.

 Mientras Bárcenas medita sobre si tira de la manta o únicamente de la sábana, que para eso le han metido al trullo en verano, alguien en ese partido debería liarse la suya a la cabeza y exigir responsabilidades a quienes le pusieron al frente de las finanzas y le ampararon, a quienes consintieron un reparto cuasi secreto de los fondos públicos de los que fundamentalmente se nutren las fuerzas políticas, y a los que hicieron la vista gorda ante el saqueo del que se nutrió la trama Gürtel, de la que ‘Luis el cabrón’ es un mero exponente. El silencio es tan indecente como afirmar que todo es falso menos algunas cosas.

28/6/13

¡Cuánto nos quiere Mariano Rajoy!

Hace ya unos cuantos años tuve un compañero a quien sus padres infringían castigos físicos con una vara. Cuando consideraban que merecía un castigo le propinaban un determinado número de golpes en la zona de los glúteos, pero antes de proceder a la sanción le recordaban que lo hacían por amor, porque le querían.

 La actitud de PP con el tema de los impuestos me recuerda mucho a aquellos padres. El gobierno de Mariano Rajoy no es partidario de subir los impuestos pero desde que se asentó en el poder hace ya año y medio (que largo se nos está haciendo) no ha hecho otra cosa que subir y subir los impuestos. La de hoy es la penúltima subida y no hay forma de saber cuándo va a acabar este castigo. Ahora bien eso sí, cada vez que se les pregunta, la respuesta la tienen bien estudiada, porque no son partidarios de hacer lo que hacen, ellos no quieren pero no tienen más remedio, lo hacen por nosotros, por nuestro bien porque nos quieren. y es que hay amores que matan. Con un gobierno así es lógico que los ciudadanos deseen con ansia la llegada de las vacaciones, que se vayan todos de vacaciones y nos dejen descansar unas semanas. Estaríamos dispuestos a pagarnos ese descanso aunque fuera en sobres. Algo que en el PP conocen muy bien.

 ¡Viva el vino! Por ahora.

Y Urdangarín se juega nuestro dinero

¡Pobrecillo! Ya saben que tiene a todo el mundo en contra. Él que creía que ser el yernísimo serviría para hacer y deshacer a su antojo, resulta que dentro de su antojo no entraba lo de robar. Este país cada vez es menos tolerante. Ya no pueden robar ni los aristócratas, aunque sean de pega y se autotitulen empalmados.

No voy a repasar aquí todas las travesuras de este genio del conchabeo y mamoneo. No, ya he escrito bastante y tendría que escribir más una novela negra que una entrada en Kabila. Solamente me voy a dedicar a hablar de la última trastada de este trilero de pro.

 Supongo que recuerdan que hace unos días se celebró un homenaje al cumplirse el centenario del nacimiento de Don Juan, el padre del rey. Pues bien, a ese acto, acudió toda la Casa Real, incluida la Infanta Dª Cristina, la desimputada. Mientras, el duque empalmado se entretenía, entristecido por no haber sido invitado.

Y fueron varias personas las que vieron al interfecto, celebrando tal acontecimiento, en un casino privado en Londres –acompañado de dos guardaespaldas y una joven y bella mujer--, un casino de socios selectos como es natural ante un duque de tal calaña, donde sólo puede entrar gente con galones, se trata del Casino Aspinalis. Además, está claro que este individuo real no tiene muchas suerte últimamente, porque se ve que se dedicó a jugar a la ruleta y no hizo sino cambiar euros por libras, hasta perder, según cuenta la crónica, miles de euros.

 Qué quieren que les diga. Allá película si el tipo es un ludópata, con su pan se lo coma. No creo que sea muy edificante, pero lo que si me molesta, me exaspera, me jode y me encocora es que este tipo que ha robado a manos llenas, aprovechándose de su parentela real, haya montado el numerito de que no tenía dinero para pagar la fianza que le impuso el juez –¡pobrecillo!—, y sin embargo sí que disponía de miles de euros para entretenerse un poquito.

 Y encima ese dinero era en su mayoría dinero público, dinero que le entregaron, por ser quien era y sin hacer nada, en la Comunidad balear y en la Comunidad valenciana. Por su calidad de yernísimo.

 Pero, vamos a ver, aunque sólo sea para que no nos tome el pelo, y más después de esta última fechoría, ¿no sería conveniente que le prohibieran salir del país o se le mande a la trena de forma preventiva? ¿Cómo podemos permanecer impasibles, mientras este ladrón dice no tener dinero –seguro que no devolverá un euro de lo robado— y, sin embargo se va a jugar miles de euros a Londres? ¿Hasta dónde nos va a vejar este sinvergüenza? Se me abren las carnes pensando cómo se estará descojonando de todos nosotros, mientras que se gasta el dinero robado en el casino. Claro que miles de euros para este ladrón de cuello blanco son sólo calderilla.

 Deberíamos abrir una recogida de firmas para que se aceleren las obras de Euro vegas, así evitaríamos que, al menos, no tuviera que gastarse el dinero del viaje de él y su séquito y además le facilitaríamos que practicara uno de sus hobbies favoritos.

Ya lo ven, estos sinvergüenzas de altos vuelos se ríen de los ciudadanos honrados y tan campantes. Ahí está Blesa, en su casita, cuando su gestión ha provocado un agujero de más de 20.000 millones de euros. Por allí queda Bárcenas que nos hace peinetas, nos vacila y sigue viviendo como un cura. Y también el duquesito, un macarra de cuidado que no tiene dinero para la fianza y sí para jugar en la ruleta.
 ¡Hay quién da más!

22/6/13

EL DÍA QUE ACABÓ LA CRISIS

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

 Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios. Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, ENTONCES LA CRISIS HABRÁ TERMINADO.

 Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria;cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, ENTONCES SE HABRÁ ACABADO LA CRISIS.

 Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, ENTONCES NOS ANUNCIARÁN QUE LA CRISIS HA TERMINADO.

 Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

 Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
 De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

21/6/13

Más que ayer pero menos que mañana

Puede que sea consecuencia de este clima cambiante que padecemos que, con el paso continuo de calor a frío y otra vez a calor, está reblandeciendo las neuronas de algunos dirigentes significados de la CEOE, incluyendo a su propio presidente. Si no resulta difícil entender que en la semana en la que celebran su Asamblea General se puedan pronunciar tantos disparates y por tanta gente. Resulta realmente patético cuanto menos oír de su director de relaciones laborales, el señor De la Cavada, cuestionar el derecho del trabajador al permiso de cuatro días por muerte de familiar fuera de su localidad, como si los familiares de los trabajadores, que desgraciadamente van siendo casi menos que los de los parados, fuesen miembros de una raza inmortal a los que hubiera que negar el derecho a la vida eterna, que tal como está la que no es eterna, pudiera resultar la más justa de las aspiraciones humanas. Pero buceando un poco en las aguas procelosas de la trayectoria vital del dirigente empresarial al que nos referimos no tiene que resultar extraño lo que pudiera parecer un despropósito verbal, pero que en realidad no es sino un triste ejercicio de sinceridad y coherencia personal y a las pruebas me remito. Este señor ya fue sancionado a finales de 2010 por la Autoridad Laboral por humillar a sus trabajadores como bien recoge el diario El País en su edición digital de hoy, y es el mismo que planteó en sede parlamentaria un contrato para jóvenes sin derechos. Todo ello viene a dibujar un perfil “esclavista” que provocaría la envidia de los grandes latifundistas americanos del algodón de los siglos XVII y XIX si levantaran la cabeza.

 Pero sería un grave error considerar que el señor Cavada ostenta en solitario el monopolio de la excentricidad empresarial, el propio Presidente, el señor Rosell, ha venido a confirmar que Cavada no es una especie en extinción ni un “lobo solitario” en el universo intelectual de la dirección nacional de CEOE. Rosell ha venido a cuestionar, bendito espíritu asambleario capaz de provocar tal ejercicio de sinceridad, la EPA como instrumento de medición del desempleo real de nuestro país. Da igual que la encuesta sea un instrumento que goza de un reconocimiento indudable a nivel internacional, para él sólo tiene valor el paro registrado en las oficinas de empleo negando así una realidad largamente aceptada en la historia laboral de nuestra democracia, para él la condición de parado exige del ritual desesperante de la cola ante la oficina del paro, de la voluntad del parado de convertirse en “estadística oficial”, y todo aquel que no haya pasado por esa especie de “harakiri laboral” no tiene el derecho a ser considerado un trabajador en paro.

 Pero no acaba aquí su ejercicio de “didactismo” neoliberal, se atreve también el señor Rosell, cuyas declaraciones me llevan a pensar que hubiera sido mejor que la ventanilla de registrar empresarios hubiera estado cerrada el día que el apareció por allí, a marcarle el camino al señor Montoro, al que por cierto no hace falta que nadie le marque el camino en materia de adelgazamiento de las Administraciones Públicas, indicándole que la solución está en pagarle el subsidio a los empleados públicos y dejarlos en su casa para que no gasten en teléfono, papel y no hagan tantas leyes para complicarles la vida, así como suena y se queda tan pancho este adalid de lo privado al que algún episodio repentino de amnesia ha debido hacerle olvidar a su antecesor en el cargo, el ínclito Díaz Ferrán, cuya vida Instituciones Penitenciarias guarde muchos años.

 Pero que el ambiente reinante en la Asamblea empresarial es capaz de provocar el exceso verbal, rayando en el disparate “marxista”, con enorme facilidad, lo confirma el discurso del propio Presidente del Gobierno, el Señor Rajoy, o mejor dicho algunas de sus frases. Decía el Señor Rajoy que “lo peor ha pasado”, que es el “remake” gubernamental de los “brotes verdes” socialistas, y que estamos en el “prólogo o la primera página” de la recuperación. No me digan que este hombre no es gracioso, es el mismo que hace unos días decía que estamos “mejor que el años pasado pero peor que el próximo”, qué capacidad intelectual!!! hay que ser tan bueno como él para poder convertir la situación española en la versión política de la medalla de la Madre, “hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana”, qué lujazo de asesores!!!