Casar de Caceres

25/10/13

Las cifras del paro

Uno se pregunta por dónde coger las cifras del paro. Según nos informan, en junio el paro descendió en 127.248 personas, lo que debería significar que esa gente encontró empleo y que disminuyó el paro en España en esa cantidad. Qué alegría por esas 127.248 personas que han encontrado trabajo… ¡el paro ha descendido, tenemos más gente trabajando! Pero hete aquí que si se lee la letra pequeña eso es mentira, es falso y se ve que intenta manipularnos, o lo que es lo mismo, engañarnos. El paro no ha descendido en esa cifra, pues de ser así se habría incrementado la cifra de cotizantes a la Seguridad Social en esa misma cantidad, pero solo se incrementó en 26.853 cotizantes. ¿Qué pasa con los 100.000 largos sujetos que ya no está en la lista de parados, que no cuentan como tales? ¿Trabajan pero no están dados de alta en la S.S.? ¿Han fallecido? ¿Se han ido fuera de España? ¿O simplemente se han borrado de la lista por estar hastiados de tanto engaño e incompetencia? Posiblemente, en una proporción importante, los han aburrido y se apuntan eso como un triunfo los señores del gobierno, pero siguen en paro. Conclusión los parados no son los que están apuntados en las oficinas del paro, sino los que se desprenden de la encuesta de población activa, con todas sus limitaciones.

 Si fueran exclusivamente los que hay apuntados en la oficina del INEM, poniendo trabas para que se apuntaran eliminaríamos el paro. Eso me recuerda a la original aportación de un alumno mío en un seminario sobre la gestión de las reclamaciones de los usuarios en los hospitales públicos, Estábamos en un Role Playing (juego de roles) donde uno hacía de gerente del hospital, otro de representante de los profesionales y otro representaba a los usuarios. El debate era sobre qué medidas había que tomar para reducir las reclamaciones. Resultó bastante interesante ver como cada estudiante había asumido su papel, con una perfección milimétrica, de arreglo a su propia concepción del rol de cada cual. Tras la representación se inició una tormenta de ideas (lluvia de ideas o brainstorming) y alguien dijo: “Lo mejor para resolver el problema de las reclamaciones es quitar el libro de reclamaciones, así no habrá reclamaciones”. Ello quería decir taparse los ojos y los oídos ante el problema, negarlo, pero el descontento y los hechos que provocaban las reclamaciones subsistirían, como es lógico, ahora bien, la estadística no registraría las reclamaciones y su existencia no figuraría en ningún lugar. Posiblemente muchos de esos 100.000 y pico que han desaparecido de la lista del INEM, y no cotizan en la S.S., no hayan encontrado trabajo y sigan en la misma situación lamentable en la que estaban, pero ya no nos martillean en los oídos sus quejas, o al menos eso pretende hacernos ver el gobierno.

 Uno ya no sabe si estamos gobernados por gente incompetente de buena voluntad o si son, en gran medida, idiotas; también cabe que sean unos ladinos que nos van engañando tendenciosamente con las cifras y demás; o si piensan que los idiotas somos nosotros… o si, realmente, somos unos verdaderos idiotas la inmensa mayoría de la ciudadanía. El sentido del político manipulador, falaz y mentiroso solo tiene futuro si nos idiotizan y alienan. Sin dudan están en ello…

¿Para cuándo tendremos políticos valientes, que nos digan la verdad sin tapujos, que asuman su responsabilidad y compromiso con el ciudadano y tenga una visión estadista y no partidista de la res pública?